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martes, 3 de diciembre de 2013

Estudio bilblico Jueces 13-21

Jueces 13-21
Dios obra por medio de jueces en una época de corrupción
Sansón fue elegido para ser “nazareo a Dios”, pero cayó en la perversión de su tiempo, enamorándose de mujeres paganas. Sólo cuando el Espíritu de Jehová venía sobre él, vencía a los filisteos. El pueblo no reconocía a Dios como su Rey, y “cada uno hacía lo que bien le parecía”.   
Nacimiento de Sansón y su crianza como nazareo (13:1-25)            
Como todos los israelitas, Manoa sufría constantes ataques de los filisteos. Él no tenía hijos. Y un ángel de Dios anunció a su esposa que tendría un hijo y debía criarlo como nazareo consagrado a Dios desde su nacimiento, pues él comenzaría a salvar a Israel. La madre debía cumplir requisitos nazareos durante la gestación de su hijo.
Mujeres estériles
En el Antiguo Testamento, muchas mujeres fueron estériles, sintiéndose miserables al no tener hijos. Pero Dios manifestó ser el autor de la vida, pues llegaron a ser llamadas ‘madre’ de Israel.   
Sansón se involucra con mujeres paganas (14:1-16:22)           
Sansón luchó contra los filisteos, pero amaba mujeres filisteas. Contra la voluntad de sus padres, se casa con una mujer de Timnat, busca una ramera de Gaza y se enamora de Dalila, quien descubre de dónde proviene su fuerza. El Espíritu de Dios venía sobre Sansón. Pero, él no tenía discernimiento y descuidó el llamado de Dios. Nunca pensó que le quitaría su fuerza. Sansón era egoísta e impulsivo cuando pensaba que algo era correcto. Su motivación para pelear no era su fe, sino su deseo por las mujeres. Sus acciones reflejaban la falta de compromiso de Israel con su fe, pues iban tras dioses paganos. Aunque había sido escogido por Dios, se involucraba con el mundo, e incumplía los votos nazareos. Aun así, Sansón glorificó a Dios, al final de veinte años de paz en Israel. 
La muerte de Sansón (16:23-31)       
La caída de Sansón se debió a su amor por mujeres incorrectas como Dalila, que amaba más el dinero (vv. 4-5) y lo traicionó varias veces. Aun así, él no pudo dejarla y terminó revelándole el secreto de su fuerza. Los filisteos lo hicieron su esclavo y le sacaron los ojos. Recién entonces, entendió que su fuerza provenía de Dios, y le pidió que se las diera por última vez, para morir causando la muerte de miles de filisteos.      
¿Quiénes eran los filisteos?
Era un pueblo proveniente de Caftor, de las Islas de Creta (Jer. 47:4, Am. 9:7). Pelearon contra Egipto y se instalaron en las costas del Mediterráneo, fundando ciudades importantes. Transmitieron a la civilización de Canaán la cerámica, armas y metalurgia. Adoraban a Dagón (Jue. 16:23, 1 S. 5:1-7), a Astarot (1 S. 31:8-10), y a Baal-Zebub (2 R. 1:2).         
Micaía y el sacerdote levita (17:1-18:31)            
Micaía y el levita reflejan la corrupción de Israel. Micaía roba a su madre. Cuando ella maldice, él le devuelve el dinero y ella manda a hacer ídolos. Micaía toma a un levita forastero como sacerdote para su familia, pensando que así sería prosperado.
Unos espías de la tribu de Dan pasan por ahí. Al preguntar por la voluntad de Dios, el sacerdote levita les responde. Cuando viene el ejército de Dan, toman los ídolos y el levita va con ellos, como sacerdote de su tribu. Ellos toman la ciudad de Lais y se establecen, ubicando los ídolos para adorar. Habían olvidado el mandato de Dios de ‘no hacer ídolos’. Se quedaron con el sacerdote y los ídolos de Micaía, porque querían una ‘persona espiritual’ y los ídolos. El levita, buscando poder y dinero, fue contratado por la tribu de Dan y les decía lo que querían oír.
La concubina del levita (19:1-30)            
Un levita forastero tomó por mujer a una concubina. Pero ella se fue, luego de serle infiel. El levita la busca y convence de volver. A mitad del camino, pasan la noche en Gabaa de Benjamín, donde un anciano los hospeda. Pero hombres perversos rodean la casa pidiendo que el levita ‘saliera para conocerle’. El anciano ofrece a su hija y a la concubina, pero ellos insistían. Atemorizado, el levita les entrega a su concubina quien es brutalmente violada y muere. El levita lleva su cuerpo, lo parte y lo envía a las doce tribus de Israel.
Guerra civil de Israel y mujeres para los benjamitas (20:1-21:25)            
Sin arrepentirse, la tribu de Benjamín hizo guerra contra Israel. Estos claman por la ayuda de Dios, quien les concede la victoria final. La tribu rebelde es casi exterminada, excepto 600 hombres. Israel hiere a espada a los de Jabes-galaad, pero deja 400 mujeres jóvenes con vida, para los 600 sobrevivientes benjamitas, dándoles permiso para tomar de las hijas de Silo, a los que quedaron sin mujer.

Es un tiempo marcado por la maldad de Israel, con mucha violencia, perversidad y decadencia moral en el pueblo de Dios: una mujer adultera, hombres son adictos al sexo, un hombre entrega a su esposa para salvarse, un pueblo comete genocidio. El pueblo sufría decadencia moral porque al olvidarse de Dios, “cada uno hacía lo que bien le parecía”.

sábado, 23 de noviembre de 2013

ESTUDIO BIBLICO Hechos 21-28

Hechos 21-28
Dirigido a Roma
Lucas escribió el evangelio de Lucas y Hechos dirigiéndose a Teófilo, es decir, a ‘aquel que ama a Dios’. El libro de Hechos comienza con la ascensión de Jesús y continúa con la expansión de la Iglesia, enfocándose principalmente en los ministerios de Pedro y Pablo. Los capítulos 21 al 30 relatan el final del tercer viaje misionero y el viaje de Pablo a Roma.

El viaje a Jerusalén y el arresto (21:1 - 22:29)
A pesar de la advertencia de que sería arrestado en Jerusalén, Pablo va a esta ciudad y es golpeado por una turba que busca darle muerte. El tribuno romano y sus tropas llegan a tiempo para detener a la multitud y arresta a Pablo, a quien permiten hablar en público. Hablando en arameo, Pablo se presenta como uno que antes perseguía a los cristianos, y describe su experiencia de conversión y su llamado a predicar a los gentiles. Su mensaje provoca un nuevo alboroto. Al saber que Pablo era ciudadano romano, el tribuno lo libera y convoca a una reunión con los líderes del sanedrín. 

Ante el Sanedrín (22:30 - 23:35)
Intencionalmente, Pablo menciona “acerca de la esperanza y la resurrección de los muertos”, causando división entre los fariseos y saduceos, ya que los primeros creían en la resurrección, y los últimos no. Unos 40 hombres conspiran para matar a Pablo, pero su sobrino avisa al tribuno, quien escribe una carta al gobernador Félix y envía a Pablo escoltado por guardias armados hasta Cesarea.

Ante Félix (24:1-23)
El sumo sacerdote Ananías y algunos ancianos judíos van a Cesarea con un orador llamado Tértulo, quien levanta cargos contra Pablo: ‘Este hombre es un promotor de sediciones, cabecilla de la secta de los nazarenos, quien ha intentado profanar el templo’. Pablo se defiende diciendo que otras personas que lo habían visto, necesitaban ser oídas, para conocer la verdad. Al oír su defensa, Félix posterga su decisión hasta que el tribuno romano venga a declarar sobre lo sucedido en Jerusalén.

Ante Félix y Drusila (Hechos 24:24-27)
Félix y Drusila, su mujer judía, hablan con Pablo y oyen su mensaje. Félix dice que lo volverá a llamar cuando sea conveniente. Muchas veces lo hacía venir y hablaban, esperando que Pablo le diera dinero para que lo soltara. Félix mantiene a Pablo en la cárcel durante dos años para ganarse el favor de los judíos.

Ante Festo (25:1-22)
Una vez más, Pablo es acusado por los líderes religiosos. Festo indica que el apóstol debe ser llevado a Jerusalén para que se decida el asunto; pero, Pablo apela a César, lo cual significaba que debía ser llevado a Roma. Sin saber de cuáles cargos podría acusar a Pablo, Festo pide al rey Agripa que oiga a Pablo y luego le aconseje.

Ante Festo y Agripa (25:23 - 26:32)
Pablo describe cómo era su vida antes de conocer a Jesús, cómo lo conoció en el camino a Damasco y se convirtió en creyente, y cómo ha sido su vida desde su conversión. Trata de convencer al rey Agripa, para que acepte el evangelio, pero él lo rechaza, aunque responde a Pablo: “Por poco me persuades a ser cristiano”. Agripa declara a Festo que Pablo no ha hecho nada digno de muerte o prisión, y podría ser liberado si no hubiera apelado al César.

El viaje de Pablo a Roma (27:1 - 28:16)
El viaje de Pablo a Roma enfrenta numerosos obstáculos: fuertes vientos, son obligados a parar en un puerto incómodo para invernar, y luego, una terrible tormenta. Catorce días después de zarpar, el viento huracanado lleva el barco hasta la isla de Malta, donde encalla en la arena y es destruido en pedazos. Pero, los 276 pasajeros sobrevivieron. En Malta, Pablo es mordido por una serpiente venenosa, pero no sufre ningún mal. Luego, sana al padre de Publio y a otras personas. Al zarpar en otra nave, Publio les da provisiones para el resto del viaje.

Pablo predica sin impedimento en Roma (28:17-31)
Custodiado por un soldado, a Pablo le permiten arrendar una casa y recibir a sus amigos y a todos los que querían oírle hablar. Muchos le oyen, algunos se convierten y otros no. Lucas concluye el libro de Hechos, diciendo que Pablo vivió como prisionero por dos años, predicando el evangelio “del Señor Jesucristo,  abiertamente y sin impedimento”. ¡¡Gloria a Dios!!
Escrito por Glenn A. Jent

miércoles, 20 de noviembre de 2013

ESTUDUIO BIBLICO Hechos 10-20

Introducción Bíblica
Hechos 10-20
En esta sección del libro de los Hechos, vemos el cambio del liderazgo de la Iglesia, que es transmitido de Pedro a Pablo. Pedro era un judío tradicional, y tenía dificultad para entrar a la cultura griega, donde no se sentía cómodo. Y Pablo era un judío nacido en la dispersión helenística, por tanto, se sentía bien en la cultura judía y en la griega. Por este motivo, vemos un cambio de enfoque, de un cristianismo centrado en Jerusalén, a un cristianismo centrado en las misiones desde Antioquía de Siria.

El evangelio es para todos (Hechos 10:1-48)
La Iglesia primitiva centrada en Jerusalén, se había iniciado a partir de la religión judía. Sin embargo, Dios no permitió que la iglesia madurara como una fe centrada en una nación, como en el Antiguo Testamento. Vemos que Él comienza a incluir a los gentiles. En el capítulo 10, Dios invita a Cornelio a formar parte de Su familia, para sorpresa de los judíos, incluyendo a Pedro. Pedro sólo vino porque Dios le mostró una visión tres veces, convenciéndolo de ir a predicar a Cornelio, un centurión romano, y a su familia. Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los presentes. Nadie podía dudar de que se habían convertido en hijos de Dios y fueron bautizados.

El escepticismo de la iglesia de Jerusalén (Hechos 11:1-30)
Al volver a Jerusalén, Pedro tuvo que explicar lo sucedido. Afortunadamente, la iglesia entendió que Dios estaba obrando según Su voluntad. Dios alentó a que aceptaran a los cristianos griegos en Antioquía. Cuando la iglesia de Jerusalén se enteró, envió a Bernabé a investigar. Él invitó a Saulo a venir a ministrar, y los discípulos fueron llamados ‘cristianos’ por primera vez. Estos cristianos recogieron la primera ofrenda especial para ayudar a los pobres en esa época.

Pedro es encarcelado y milagrosamente liberado (Hechos 12:1-25)
Herodes había matado a Jacobo, hermano de Juan, y encarceló a varios cristianos, incluyendo a Pedro. Mientras la iglesia oraba por la seguridad de Pedro, Dios envió a un ángel para liberarlo y lo sacó de la prisión. El apóstol fue a la casa donde la iglesia estaba orando, pero nadie le creyó a Rode cuando ella dijo que Pedro tocaba la puerta. Ella se emocionó tanto al oír su voz, que se olvidó de abrir la puerta. Herodes mandó a matar a los guardias de la cárcel, y más adelante, él mismo murió de una terrible enfermedad.

Bernabé y Saulo inician el primer viaje misionero (Hechos 13:1-52)
La Iglesia de Antioquía envió a los primeros misioneros. Bernabé y Saulo fueron primero a Chipre, donde Saulo adoptó el nombre de Pablo. Satanás envió al mago Elimas para oponerse, pero Pablo hizo que él quedara temporalmente ciego. Luego, Pablo y Bernabé (el orden de los nombres cambia –compare 13:1 con 13:43, 46, 50) llegaron a Antioquía de Pisidia, donde muchos se convirtieron a Cristo. Los líderes judíos se oponían a Pablo y Bernabé, así que comenzaron su ministerio con los gentiles.

La última parte del primer viaje (14:1-28)
Ante la oposición de los judíos, Pablo y Bernabé fueron a Iconio, donde también los judíos los persiguieron. Entonces, fueron a Listra, donde los recibieron como enviados de Zeus, luego de que Pablo sanara a un hombre inválido. Cuando ellos rechazaron tales adulaciones, fueron apedreados. Tomándolos por muertos, los abandonaron. Pablo se levantó, y fueron a Derbe, donde muchos más se convirtieron en cristianos. Predicando el evangelio en diversos lugares, volvieron a Antioquía, finalizando el primer viaje misionero.

El concilio de Jerusalén y eventos posteriores (15:1-41)
El tema del primer concilio de la iglesia fue ‘la salvación’. El concilio determinó que la salvación es sólo por gracia y no requiere de obras de la ley. Los judaizantes opinaban que los requisitos de la ley del Antiguo Testamento eran esenciales para la salvación, pero esta idea fue rechazada. Se envió una carta a las iglesias gentiles, animándolas a respetar a aquellos que tenían un trasfondo judío. Al volver a Antioquía, Pablo y Bernabé tuvieron un desacuerdo acerca de Juan Marcos, y se separaron en dos equipos misioneros. Pablo eligió a Silas como su compañero de misiones.

Pablo y Silas inician el segundo viaje misionero (16:1-40)
Primero fueron a Derbe, luego a Listra, donde el joven Timoteo se unió a ellos. Pablo recibió una visión en Troas (16:6-10), para que vaya hacia el oeste, a Macedonia (Europa), y no al este (Asia). En las afueras de Filipos, Lidia fue la primera convertida en Europa. Pablo echó fuera a un espíritu inmundo, de una joven esclava y, como resultado, fue llevado a prisión.
Cuando Pablo y Silas cantaban a Dios, un gran terremoto los liberó de sus cadenas. El carcelero les preguntó qué debía hacer para ser salvo. Él y su familia se convirtieron en cristianos y curaron sus heridas. Fue aquí donde Pablo reclamó sus derechos como ciudadano romano.

La última parte del segundo viaje (17:1-18:28)
Desde Filipos, fueron a Tesalónica, donde muchos se habían convertido, pero, fueron obligados a salir. Al llegar a Berea, la gente escudriñaba las Escrituras antes de creer. Los judíos de Tesalónica llegaron y levantaron oposición, obligándolos a irse. Pablo fue a Atenas, donde trató de persuadir a filósofos y otros, con poco éxito. Luego, se dirigió a Corinto, donde permaneció 18 meses con grandes resultados. Allí conoció a Priscila y Aquila, quienes más adelante enseñarían y levantarían al predicador llamado Apolo. En 18:23, Pablo y Silas terminan su segundo viaje misionero y comienzan el tercero.

Pablo y Silas en el tercer viaje misionero (19:1-41)
Habiendo pasado por Galacia y Frigia, Pablo y Silas llegaron a Efeso, donde Dios manifestó muchos milagros, sanidades y liberaciones. Muchos se convertían al ver el poderoso ministerio de Pablo. Él permaneció allí por dos años y luego, decidió ir a Jerusalén. Pero antes de irse, Demetrio, el platero, lo acusó de blasfemar contra la diosa Artemisa (llamada Diana). Pablo quiso ir a hablar con la multitud pero, por seguridad, los discípulos no le permitieron. En medio de gran confusión, el escribano logró apaciguar a la multitud y señaló que no estaban actuando según la ley. Los mandó a sus hogares y dijo que Demetrio podía tomar las acciones legales correspondientes si tenía evidencia de sus acusaciones.

Fin del tercer viaje y una despedida con gran llanto (20:1-38)
Pablo y su equipo salieron para ir a Macedonia, y dirigirse a Grecia. Tenían la intención de tomar el barco a Siria, pero fueron obligados a volver por Macedonia al enterarse de un complot contra su vida. Al llegar a Troas, Pablo predicó hasta muy tarde en la noche. Eutico se quedó dormido, cayó desde el tercer piso y murió. Pablo lo resucitó y salió de allí de día. Tomando un barco a Mileto (pasando de largo a Éfeso para llegar pronto a Jerusalén), se encontró con los ancianos de Efeso, para una despedida y oración final, y luego se despidieron con muchas lágrimas.
Escrito por Glenn A. Jent